BabeliaCienciaOpiniónLa suerte está echada: Omar López Cruz, de San Lucas a las galaxias; George Smoot, Nóbel de Física

Omar López Cruz tiene 54 años, nació en La Paz, pero no le desagrada que le digan que es de San Lucas, comunidad muy cercana a Santa Rosalía ya que allí pasó mucho de su infancia. De hecho lo llevaron de un año de edad. Desde pequeño, allá en San Lucas, le decía a su padre que él sería astrónomo. Su padre, que se llama Leonardo López Toral, lo escuchaba, le acariciaba los cabellos y...
Bobby Garcíadiciembre 5, 20188613 min

Omar López Cruz tiene 54 años, nació en La Paz, pero no le desagrada que le digan que es de San Lucas, comunidad muy cercana a Santa Rosalía ya que allí pasó mucho de su infancia. De hecho lo llevaron de un año de edad.

Desde pequeño, allá en San Lucas, le decía a su padre que él sería astrónomo. Su padre, que se llama Leonardo López Toral, lo escuchaba, le acariciaba los cabellos y le decía: “métete a la playa a sacar almejas”

“Por el trabajo de su padre -subteniente Leonardo López Toral- quien era mecánico de la Fuerza Aérea Mexicana, nació en La Paz, pero la familia se trasladó a San Lucas en 1965, un poblado -que a su madre Astrobertha Cruz de López- le parecía “más que un lugar alejado de Dios”, sin embargo, su papá quiso quedarse. “Debido a que en San Lucas había una pista de aterrizaje, mi padre fue comisionado allí para reabastecer a los aviones de Ensenada a La Paz. El comandante era el capitán César Atilio Abente, conocido como el Che Abente, por ser originario de Uruguay. Había tres militares que iban a San Lucas, pasaban cuatro meses y regresaban a La Paz. Era muy tardado ir y venir, el viaje tomaba más de una semana en un camión que llevaba el correo desde Santa Rosalía a La Paz. Mi papá solicitó al Che Abente que lo dejara en San Lucas permanentemente. Todos pensaron que estaba loco. ¿Qué iba a hacer en ese lugar tan solo?”

Omar llegó a San Lucas de un año de edad por lo que bien puede decirse que allí nació.

La comunidad de San Lucas –en aquel tiempo- era una pequeña población casi, casi, de pescadores, uno o dos pequeños changarros y unas cuantas casas. Obviamente no había luz, agua ni drenaje. Ningún servicio.

Donde se asentó Toral –así le dijimos siempre- fue al fondo de la pista aérea, en la orilla de playa de una baja profundidad, fangosa y llena de almeja. Se dio a la tarea de construir una pequeña casa de cartón, madera, triplay. Acondicionó la recámara y la cocina. Como es un hombre emprendedor, muy luego construyó una ramada a la que llamaron “Playa San Lucas”; consiguió algunas mesas y sillas –tal vez de la Tecate- Empezó a sacar mojarras, callo y almeja. Luego compró unos puercos que se la pasaban parte del día “trompiando” almejas del fango; salían con el hocico lleno de fago, pero comían muchas almejas.

Como había un grupo de maestros que pachangueábamos cada quincena de pago, no faltó quien nos dijera que en la playa de San Lucas, en el palmar, había una persona que vendía cerveza, mojarras y almeja.

Llegamos al lugar que de entrada nos gustó por la soledad y quietud. Nos recibió el dueño, nos ofreció una mesa y sillas. Desde entonces fue el lugar preferido, y Toral nuestro gran amigo

Así conocimos a Toral, su esposa, a la que llamamos Doña Bertha y sus hijos. Entre ellos estaba el niño Omar, al que su padre mandaba a la playa a sacar almejas. Fue al kínder a Santa Rosalía y la primaria en San Bruno, dos lugares alejados, pero Toral siempre fue responsable y quería que sus hijos estudiaran.

Cultivamos una gran amistad con Toral, allí “conbebíamos” comíamos y jugábamos baraja. Algunas veces, cuando ya no había clientes, se sentaba en la mesa y le entraba a la baraja. Una ocasión se quedó sin dinero y apostó mojarras por jugada. Le gané como 20. Iba con la familia y le decía: “Compañero Toral abóname 4 mojaras.” Dos o tres veces le pedí me abonara, después pagaba lo que consumía con la familia.

De la primera vez que dijo a su padre que sería astrónomo, la realidad lo fue encaminando a buscar esa profesión. Nunca nos imaginamos que ese niño en short corto, sin camisa, que pasaba casi todo el día en la playa sacando lisas, pulpos, mojaras, llegaría a ser lo que hoy es.

“Uno de los astrónomos más importantes de México y del mundo.”

Una ocasión llegó Toral a la secundaria done yo trabajaba y me pidió un poema para que lo dijera en la primaria Omar. Se lo entregué y a los días me dijo que su hijo lo había interpretado muy bonito

“Los caminos de la vida —y el hambre de conocimiento—, llevarían a Omar López Cruz a estudiar en la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México, en 1987, y dos años después, fue becado por Conacyt para estudiar astronomía en Canadá, regresando a México en 1996. Pese a ese enorme salto, sigue recordando su infancia contemplando el cielo nocturno y el mar, en un tiempo en que no había ni siquiera electricidad” Es astrónomo por el Departamento de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto, Canadá donde realizó su Maestría y Doctorado. Actualmente es Investigador Titular del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, en Puebla. Destaca por haber encabezado una investigación que encontró el agujero negro supermasivo más grande del universo.”

“En 1972 regresaron a La Paz y en 1977 a San Lucas siendo ya cinco hermanos. La secundaria y la prepa las cursó en esta ciudad.”

En la década del 80 vine a esta ciudad a trabajar en la secundaria que hoy se llama Gabriel Ojeda. Encontré a Toral –padre de Omar- haciéndola de acomodador de carros en la Tienda Ley. Nos dio mucho gusto encontrarnos. Algunas veces se encaminaba, me saludaba y me decía: “Omar realizó unas conferencias en España”. Luego que Omar estaba en Canadá, etc.” No le creía mucho ya que su hijo me lo pintaba como un gran personaje.

Luego leí la entrevista que Omar dio a Culco BCS, y allí entendí lo que me decía su padre.

Desde hace algún tiempo no lo veo ni a su esposa… de San Lucas, sus mojarras, lisas, cocteles, almejas, solamente nos queda el recuerdo. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Hace unos días miré en la tele que un gran científico daría una conferencia en la ciudad. Un lado de él miré una persona seria y de personalidad que reflejaba en la pantalla. Leí su nombre: Omar López Cruz. ¡El hijo de Toral! me dije, experimenté alegría al recordar que lo había conocido como un niño de pantalón corto, que cuando íbamos a Playa San Lucas siempre andaba en la orilla de la playa con una fisga. A quien alguna vez le mandé un poema con su padre.

Hoy acompañaba al físico George Smoot, premio Nóbel, que venía a dictar la conferencia “Arrugas en el Tiempo” “esos ecos distantes que declaran la formación de las galaxias en el fondo de radiación cósmica”

Dicen los físicos y astrónomos que puede ser el descubrimiento científico del siglo, quizá de todos los tiempos… Alea Jacta Est. 04-12-18- Miembro de ESAC

Nota: algunos datos fueron tomados de Culco BCS.
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Bobby García

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