BabeliaOpiniónNuestra península se llama California

Nadie ama lo que no conoce, frase, moraleja, pensamiento que encierra una verdad absoluta y tan inefable como la luz del sol matinal. Cada vez que uno se avienta un chapuzón en los libros de historia de esta bendita tierra de California, se da cuenta de las hazañas de gente valiente y perseverante que a pesar de tener todo en contra lograron hacer producir esta tierra y lograr el desarrollo que hoy tiene. El nombre...
Sealtiel Enciso Pérezdiciembre 4, 201819411 min

Nadie ama lo que no conoce, frase, moraleja, pensamiento que encierra una verdad absoluta y tan inefable como la luz del sol matinal. Cada vez que uno se avienta un chapuzón en los libros de historia de esta bendita tierra de California, se da cuenta de las hazañas de gente valiente y perseverante que a pesar de tener todo en contra lograron hacer producir esta tierra y lograr el desarrollo que hoy tiene.

El nombre de California llegó a estas tierras en la mente de los exploradores, ya sea los comandantes de las expediciones pero también de la soldadesca, de los tripulantes de sus barcos. En el siglo XVI se había extendido el conocimiento de una obra literaria la cual se llamaba “Las Sergas de Esplandián”, ese libro del español Garci Rodríguez de Montalvo sólo era accesible para los caballeros que habían tenido la fortuna de ser educados y alfabetizados, que en esa época era muy pocos. Los comandantes de estas huestes conquistadoras, en los pocos ratos de descanso, después de las batallas o durante las largas expediciones de exploración y conquista, relataban a sus subordinados pasajes de las proezas de Esplandián, las cuales los soldados crédulos e incultos, en su mayoría, las tomaban como ciertas y los míticos lugares y riquezas extraordinarias como reales y seguros en su existencia.

Tal fue el caso de los soldados que acompañaron a Hernán Cortés en su empresa de colonización a estas tierras del noroeste de la Nueva España, tierras incógnitas y en las que se presuponía eran habitadas sólo por mujeres guerreras, las cuales vivían en ciudades con casas de oro y piedras preciosas. Cuando la expedición se estableció en la bahía de la Santa Cruz (hoy la Paz), de inmediato Cortés organizó por lo menos 4 expediciones con el fin de reconocer esta tierra. Las expediciones al norte llegaron hasta el lugar que hoy se conoce como Bahía Magdalena, atravesando los Llanos de Hiray; y hacia el sur llegaron hasta Cabo San Lucas (sin que fuera bautizado el lugar por ellos). Después de estos viajes pudieron percatarse que estas tierras mucho distaban de ser las que aparecían en los cuentos que se narraban. Desmotivados y casi al punto de desfallecer de hambre, primero Cortés abandonó estas tierras y posteriormente el resto del contingente que dejó en este sitio.

Sin embargo no todo fue un fracaso. Se dibujó el primer mapa de estas tierras peninsulares, aunque en aquel tiempo aún no se podía decir con certeza si aquí encontraron una isla o una península, el cual fue elaborado por alguno de los cartógrafos que acompañaron a Cortés (1535). Otro de los puntos importantes es que, según el historiador Carlos Lazcano Sahagún, los soldados que acompañaron a Cortés (al parecer Cortés no viajó con los exploradores que llegaron hasta Cabo San Lucas) y que exploraron la región austral de la península, empezaron a utilizar el nombre de “Cabo California” para referirse a lo que hoy es Cabo San Lucas, y es así como por primera vez aparece este nombre, aunque no oficial ni impuesto por autoridad alguna, para referirse a una parte de esta región peninsular. Posteriormente, en el viaje que realiza el explorador Francisco de Ulloa para recorrer nuestra península por sus dos costados (Mar Bermejo y Océano pacífico) llevaba entre sus tripulantes a Francisco Preciado el cual escribió un diario de lo que ocurrió durante esta travesía. Narra que al llegar a un sitio, que actualmente correspondería a Bahía Magdalena, intentaron comunicarse uno de los indígenas que los acompañaba con otros de ese lugar y dejó lo siguiente escrito:

…en tanto vino el intérprete chichimeca de la isla California… el capitán ordenó que nuestro indio chichimeca les hablase, pero nunca se entendieron, de modo que sostenemos firmemente que no entendiese el lenguaje de la isla California…

Fray Antonio de Melo, un sacerdote franciscano que acompañó a de Ulloa en sus exploraciones en el año de 1541, hace mención de la “Ysla California”, para referirse a la gran porción de tierra recién descubierta hacía 7 años por Fortún Jiménez. Al parecer el nombre que le otorgó Cortés de Santa Cruz, a la bahía donde desembarcó, no proliferó en denominarse así a toda aquella tierra, sino más bien el nombre “extraoficial” otorgado por los marineros y soldadesca que lo acompañaron en esa aventura fue el que se arraigó. Es por ello que “Cabo California” pasó a denominarse “Ysla o Isla California” (lo de isla fue solamente mientras se demostró que nuestra tierra era una península, pero para ello tardó casi 200 años).

Es así que cuando Juan Rodríguez Cabrillo realiza las exploraciones por todo el litoral del pacífico de nuestra península, nuestra tierra ya era denominada popularmente como “California”. Incluso en los mapas de la época la punta de piedra de la península en su extremo sur era llamada “Punta de la California”, pero ya aparece el puerto aledaño con el nombre de “Puerto de San Lucas”; para el resto de la tierra que se extendía hacia el septentrión se denominaba como “California”.

Bien haría los estadistas, comerciantes, hoteleros, promotores de eventos, público en general que nació o se arraigó en estas tierras en conocer el origen del nombre de esta tierra pródiga, porque sólo así serían capaces de defenderlo y no denostarlo como hoy lo hacen al utilizar el sufijo “baja” o “baja sur” para llamar a este espacio milenario. Conocer para Amar, esas es la moraleja.

Bibliografía:

SOBRE EL NOMBRE CALIFORNIA. HUELLA CARTOGRÁFICA DE UNO DE LOS NOMBRES MÁS FASCINANTES DE LA GEOGRAFÍA MUNDIAL – Carlos Lazcano Sahagún.

Sealtiel Enciso Pérez

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