BabeliaOpiniónEl piloto aviador despistado y desinformado

Sucedió en Villa Constitución en 1976 y pasó casi completamente desapercibido para todos, excepto para aquel infortunado piloto… En un día de aquellos, del primer semestre de 1976, se encontraba un avión DC3 listo para despegar en la cabecera sur de la pequeña pista de aterrizaje de apenas un kilómetro de largo, utilizada principalmente para la salida y aterrizaje de las avionetas fumigadoras que existían por decenas en aquel progresista emporio agrícola, punto de negocios...
José Bedolla Péreznoviembre 28, 201822487 min

Sucedió en Villa Constitución en 1976 y pasó casi completamente desapercibido para todos, excepto para aquel infortunado piloto…

En un día de aquellos, del primer semestre de 1976, se encontraba un avión DC3 listo para despegar en la cabecera sur de la pequeña pista de aterrizaje de apenas un kilómetro de largo, utilizada principalmente para la salida y aterrizaje de las avionetas fumigadoras que existían por decenas en aquel progresista emporio agrícola, punto de negocios muy importante en el noroeste del país.

Era utilizada también para los vuelos comerciales que unían a esa zona con otros puntos del noroeste como Los Mochis, Cd. Obregón, Hermosillo, Culiacán, Mazatlán y también del noreste, como Cd. Juárez.

Estos vuelos los llevaban a cabo en unos aviones pequeños, de pocas plazas, bimotores, de una compañía filial de Aeroméxico, pero mucho mas modesta.

A diferencia de la línea madre, esta filial no contaba con pilotos impecablemente uniformados; andaban como quisieran vestirse.

El piloto de esta historia, un chihuahuense chaparrito, andaba siempre de sombrero, cinto pitiado, camisa vaquera de botones de presión, pantalón también vaquero y botas vaqueras, de esas de tacón bien metido, muy metido, dando la apariencia de que tienen el pie muy pequeño, muy chico, pues dejan una huella también muy pequeña, parecida a las huellas de las chivas.

El DC3, con los motores acelerados, se aprestaba a iniciar el carreteo, los motores bufaban al máximo, cuando de repente, un pequeño avión comercial de la línea filial ya mencionada, aterrizó casi rozando a aquel DC3, tocando tierra a centímetros de su nariz..

Minutos antes, se veía un gran contingente en la única caseta de la pista, algo poco usual, pues solamente se miraban pilotos o viajeros, pero en grupos más pequeños. La pista se observaba sola, y a los dos costados solo se miraban hierba crecida y chamizos, y a lo lejos, un viejo mezquite..

La diferencia, era que en ese avión que estaba por salir, iba el candidato del PRI a la presidencia de la República, José López Portillo, quien ya iba de salida después de haber visitado en gira proselitista, aquel Valle de Santo Domingo.

En cuanto aquel avioncito tocó tierra, como por arte de magia, del campo llano, debajo de cada chamizo apareció un soldado camuflageado y armado con su FAL (fusil ametralladora ligero) apuntando hacia la pequeña aeronave y sus ocupantes haciéndoles señas para que se pararan.

En cuanto el piloto logro parar la nave, los soldados la rodearon, cortaron cartucho, la gente bajó amagada, asombrada, teniendo que permitir que les revisaran minuciosamente sus pertenencias; al piloto, el de los pies pequeñitos, no le fue mejor, al contrario, lo bajaron de “aguilita” y así se lo llevaron para “interrogarlo”, para que dijera cual era su “plan” en contra del candidato presidencial.

El único problema, y que casi les cuesta la vida a los ocupantes de aquel vuelo, fue que aquel infortunado piloto no fue informado de nada, que la “pista” no contaba con sistema de radio comunicación y que los pilotos no se comunicaron entre si.

Dicen que el piloto declaró que antes de aterrizar vio que había gente en la pista, pero que no le dio importancia, jamás se imagino que en aquel DC3 que estaba en la punta de la pista, estaba montado José López Portillo y Pacheco, a la postre, Presidente de la Republica, de muy controvertidos recuerdos.

Y del pobre piloto, dicen que fue trasladado a México para investigarlo, y quien sabe como le habrá ido, pues ya existía la nefasta y temida DFS, Fernando Gutiérrez Barrios, Miguel Nassar Haro y demás …

Los errores pueden provocar horrores.

Que tengan una feliz semana y que el todopoderoso los ampare con su manto. Un abrazo..

José Bedolla Pérez

2 comments

  • Manuel Rubén Villagon

    noviembre 28, 2018 at 9:15 am

    La historia debe de tener más información con respecto al destino del piloto, nombre, y en la actualidad dónde se ubica, sería muy importante que pudieran contactarlo y saber más.

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