BabeliaOpiniónPor andar volando bajo, lo mandaron a ‘volar’

Los avistamientos de las ballenas es un gran espectáculo, es impresionante el mirar a esos gigantes del mar y de la creación en general en su habitat trasladándose, emergiendo y hasta haciendo sus piruetas durante sus incursiones por nuestros mares rumbo a sus tradicionales lugares de parición. Sitios como Puerto López Mateos, la Laguna de San Ignacio y la Laguna Ojo de Liebre en Guerrero Negro, en el Pacífico, son los principales lugares donde llegan...
José Bedolla Péreznoviembre 26, 20181446 min

Los avistamientos de las ballenas es un gran espectáculo, es impresionante el mirar a esos gigantes del mar y de la creación en general en su habitat trasladándose, emergiendo y hasta haciendo sus piruetas durante sus incursiones por nuestros mares rumbo a sus tradicionales lugares de parición.

Sitios como Puerto López Mateos, la Laguna de San Ignacio y la Laguna Ojo de Liebre en Guerrero Negro, en el Pacífico, son los principales lugares donde llegan estos súper animales a cumplir con su ritual anual de nacimientos y una efímera crianza de sus nuevas criaturas.

Es muy común que algunos de esos esplendidos animales equivoquen la ruta y se extravíen y en lugar de continuar su larga travesía por el Pacífico para llegar a los puntos referidos, ingresan al Mar de Cortes, y así los hemos podido observar desde un transbordador, desde una lancha, desde un malecón -de la Paz, de Loreto, de Santa Rosalía, de Mazatlán, de Topolobampo, de Guaymas, etc- o hasta de un avión, buscando, tal vez, al resto del grupo..

Alla por los años ochenta, a las oficinas centrales de Aeroméxico situadas en el DF, llegó una queja más acerca de los servicios aéreos que prestaba la línea filial que con aviones pequeños cubrían las rutas de Villa Constitución a Guaymas, Cd. Obregón, Hermosillo, Los Mochis, Culiacán, Mazatlán y Cd. Juárez; las causas de las quejas no estaban muy claras, por lo que decidieron enviar un par de supervisores para ver que estaba pasando y cuales eran las fallas en el servicio, por supuesto estos viajarían de incognitos, como pasajeros, como turistas, cubriendo todos los tramos hasta detectar las anomalías que podrían afectar el servicio.

Tomaron el primer avión de la filial de Los Mochis a Constitución y no observaron nada anormal; la bronca fue de Constitución a Hermosillo.

Antes de salir, el piloto les comentó a los pasajeros que era tiempo de ballenas, que con suerte y miraban alguna, los supervisores no le dieron importancia al hecho; el pequeño avión despegó de la pista de Constitución de manera normal, el clima estaba templado, no había nubes, lo que pronosticaba un viaje tranquilo, sin sobresaltos.

En un rato, ya estaban en el Mar de Cortés, los pasajeros gozaban de las preciosas vistas, extasiados. De repente, sienten un jalón fuerte hacia abajo, en picada, y después de varios segundos, un levantón, también, muy brusco, y luego oyeron gritar al piloto:

¿LA VIERON? hasta entonces se dieron cuenta que bajó el avión para pasarle cerquita a una ballena, y luego dijo: ¡¡ALLA VA OTRA, VAMOS!!! y que se lanza otra vez. La gente gritaba feliz, divertida, menos una viejita y los supervisores, y luego otra vez ¡¡ALLA VA OTRA PALOMILLA!!, total, en cuatro ocasiones bajó el avión hasta casi rozar a aquellos enormes animales que también parecían jugar alegremente con su “nuevo amiguito”…

Pasado el “reventón”, la “fiesta”, con aquellas maravillas de la naturaleza, prosiguieron su vuelo hasta aterrizar en el aeropuerto de Hermosillo, donde aquellos zurrados supervisores se identificaron con aquel simpático pero imprudente piloto naturalista, amigo de las ballenas, y lo suspendieron de manera definitiva, por poner en riesgo la seguridad del pasaje..

Que el todopoderoso los siga cubriendo con su manto benefactor…Un abrazo..

José Bedolla Pérez

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