EducaciónOpiniónTribuna LibreLa SEP estatal ante la visión de un maestro de la BENU

El pasado jueves 08 de los corrientes, en nuestra Normal Urbana se desarrollaría una reunión sindical de carácter informativa; se desarrollaría porque al no haber quórum legal no fue posible formalizarla y tomar acuerdos, algunos de ellos pendientes desde hace algún tiempo. Aun cuando no hubo reunión formal, algunos profesores se expresaron abiertamente como ha caracterizado a los trabajadores de nuestra escuela, pero eso nos ha costado el desprecio y el abandono de nuestras autoridades...
Manuel Salvador Romero Navarronoviembre 16, 20181627 min

El pasado jueves 08 de los corrientes, en nuestra Normal Urbana se desarrollaría una reunión sindical de carácter informativa; se desarrollaría porque al no haber quórum legal no fue posible formalizarla y tomar acuerdos, algunos de ellos pendientes desde hace algún tiempo.

Aun cuando no hubo reunión formal, algunos profesores se expresaron abiertamente como ha caracterizado a los trabajadores de nuestra escuela, pero eso nos ha costado el desprecio y el abandono de nuestras autoridades estatales, es cierto. No obstante, vale la pena retomar algunas ideas que posiblemente nos tendrán que mantener como una institución que poco a poco aprende.

Llama la atención cómo tenemos una clara idea de que en la SEP hay un poder presentificado en una persona que parece poseer autorización o permiso legítimo para hacer e imponer cualquier cosa al considerarse moralmente con derecho a hacerla sin ser cuestionado.

Por desgracia no percibimos buenas intenciones en esas imposiciones, de hecho, no hay una agenda sobre la implementación de programas y de acciones de mejora para las escuelas y de la educación en general; vemos más bien la impunidad ante el ejercicio del poder y el estancamiento de las relaciones con los trabajadores de las escuelas, tal vez hasta percibimos cómo se nos evita y no se nos atiende.

No hay poder humano, por ejemplo, que las plazas administrativas vacantes se destraben para que quienes legítimamente aspiran a mejorar participen en los concursos de esas vacantes.

Ya en otro momento hablé de las plazas docentes y seguramente menos se arreglará su situación, no sabemos a dónde se va el recurso de dos plazas titular C; pensamos cómo es posible que “se congelen” por medio de un reglamento (aquél monstruo de Frankenstein citado antes) cuyo contenido imposibilita a los docentes a ascender en su plaza. Ni siquiera la SEP ha podido sacar una convocatoria y todos los tiempos han sido rebasados para la emisión y constitución de la Comisión Técnica Estatal, según el Acuerdo “número 05/02/18 por el que se expiden las normas para el ingreso, promoción y otorgamiento de estímulos del personal académico en las escuelas normales y demás para la formación de maestros de educación básica dependientes de la Secretaría de Educación Pública, y se establece la Comisión Técnica Nacional…”

Mientras que la Sección 5 del SNTE envió su propuesta de representantes en septiembre pasado, la SEP sigue durmiendo en sus laureles, tal vez se dieron cuenta de la poca capacidad que tuvieron de “maquillar” unas normas y hacerlas que la firmaran el Gobernador del Estado y el Secretario General de Gobierno; creo que éstos depositaron la confianza en la autoridad educativa estatal y en este momento podrían sentir pena, digo podrían porque tampoco sabemos si la firma la suscribieron con toda intención de “jodernos” a los profesores formadores del Estado de Baja California Sur.

No podemos quejarnos, puesto que para los políticos del Estado somos una carga, comúnmente sostienen que no estamos conformes con nada, pero no es así.

Trabajamos a pesar de la SEP y sus funcionarios, cada vez los formadores nos estamos preparando más académicamente, pero eso parece no tener importancia para la política educativa que al parecer no tienen la preparación académica para exigir a nosotros los formadores; si los docentes exigimos producción a nuestros estudiantes es porque también producimos.

De igual manera, si las autoridades nos exigen grados académicos, ellos también tendrían que tenerlos, de otra manera la falsa moral que asumen al ejercer el poder sólo enmascara el abuso de un cargo ganado por relaciones y no por capacidades como pasa cotidianamente en la sucia política.

A pesar del desapego de “nuestras autoridades”, nuestra Escuela Normal sigue de pie, inconforme sí, porque no podemos estar alienados a un sistema cuyo poder, como dice Foucault lo expresan en un acto de fuerza. Si, hasta parece que la ley está al servicio de ese poder y no hay manera de hacer valer los derechos, parece que sólo tenemos obligaciones y como trabajadores cumplimos con ellas, de eso no hay duda.

Manuel Salvador Romero Navarro

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