BabeliaOpiniónLos ‘prefunerales’ de Cástulo

Mi amigo se estuvo velando a sí mismo vivo, o sea, organizó y participó en su propio velorio antes de morirse… Mi amigo no fue tan casto como su nombre lo indica; tampoco fue un santo.. Fue muy católico, era cursillista, pertenecía al coro de la iglesia de su pueblo natal por sus dotes para la música y la cantada y ya casi no tomaba, aunque de vez en cuando se echaba una cervecita hasta...
José Bedolla Péreznoviembre 5, 20189512 min

Mi amigo se estuvo velando a sí mismo vivo, o sea, organizó y participó en su propio velorio antes de morirse…

Mi amigo no fue tan casto como su nombre lo indica; tampoco fue un santo.. Fue muy católico, era cursillista, pertenecía al coro de la iglesia de su pueblo natal por sus dotes para la música y la cantada y ya casi no tomaba, aunque de vez en cuando se echaba una cervecita hasta con el padre…

Nunca pudo quitarse ese vicio, que al final fue lo que le causó la muerte pues en su juventud, primero, y luego en su adultez fue muy amigo del dios baco.

Durante los años que lo traté nunca lo mire tomando ni embriagado. Su esposa si llegó a platicarme que de vez en cuando le hallaba un “clavito” -botella con licor- que le echaba al café, supuestamente sin que ella se diera cuenta, pero lo tenia bien descubierto, sabía todo lo que el hacia, cuando él iba, ella ya venia. Pero Cástulo nunca quiso entender y se siguió engañando a si mismo..

Un dia me habla la señora -también muy amiga mia -ellos son de uno de los pueblos de BCS- para comentarme muy triste que de acuerdo con los últimos estudios que le habían practicado a Cástulo, su salud ya estaba muy deteriorada y el pronóstico era fatalista: le quedaba poco tiempo de vida, muy poco…

Unas semanas mas tarde visité ese hermoso pueblo e inmediatamente fui a buscarlos, el pendiente que traía era lacerante, muy lastimoso, cada rato me repetía que ¿porque mi amigo Cástulo? ¿porque Dios no le hacia un milagro a aquel integrante de su coro?, a aquel feligrés atento, bondadoso, bromista, dicharachero, buena gente. él y su esposa reunían alimentos, calzado, ropa, etc. y con sus propios recursos iban varias veces al año a regalarlos a las rancherías, a gente muy humilde, ¿no podría dios tomar en cuenta esas acciones?

Cuando llegué al domicilio el corazón me dio un vuelco. En el porche de la casa había varias personas, unas sentadas, otras paradas, vestidas con ropas oscuras, tomando café y fumando, dentro de la casa se miraban varias personas mas. ¡¡En la madre!!, dije, ¡¡ya se murio!!…

Entro a la casa, sale la esposa con cara de encabronada y le pregunto, ¿qué paso? ¿qué rollo? y me comenta a grandes rasgos, que las personas que están de “visita” son parientes de Cástulo, que algunos de ellos no vivían en el pueblo, que vienen de fuera y que llegaron porque ella les platicó lo que le dijo el médico y entonces se “vinieron en chinga”.. ¿Y Castulo?, le pregunte, y me dijo, ‘ahi esta en su cuarto’..

Entré al cuarto ‘amiedado’ por el cuadro que podría encontrar y… ahí estaba el Cástulo como si nada, estirado en la cama en ropa normal y en huaraches, sonriente como siempre, y le digo, ‘que paso pinche Cástulo, que ondas cabrón’, como no había sillas en el cuarto porque las tenían ocupadas los “dolientes”, me dice, acuéstate, y que me acuesto a un lado de él y ahi seguimos platicando, me dice, pinches doctores me dicen que estoy malo, pero mira, tocándose el abdomen, no me duele naaaada, ya vez que hay muchos doctores muy pendejos, que no le atinan, pero por si las dudas, estoy siguiendo los tratamientos, no vaya a ser, y mira, si dios me quiere llevar, por algo ha de ser, a lo mejor me tiene algo bueno..

Y así estuvimos platicando riéndonos de todo y de todos, estaba muy alegre y muy contento porque ahí andaban sus hermanos, y hasta una hermana que tenia años sin hablarle, lo cierto, es que estaban en su velorio, la única diferencia es que nadie rezaba el rosario porque el muerto aun estaba vivo..

Me despedí de Cástulo sabiendo que ya no lo vería mas, me acompañó hasta la puerta abriéndose paso entre los que lo estaban velando y nos despedimos para siempre.

Una de las personas que leyó esa anécdota, me preguntó el porqué la esposa -hoy viuda- de Cástulo me recibió con una cara de encabronada cuando pasé a visitarlos, haciéndome la aclaración de que la señora debería haber estado muy contenta y además agradecida por las muestras de solidaridad de los familiares foraneos y locales que estuvieron acompañándolos practicamente desde que se les aviso de su gravedad hasta su muerte… O ¿no lo queria? también me preguntó.. Por lo que consideré que vale la pena platicarles un poquito mas para entenderlo mejor porque si parece discrepancia…

Se llevaban muy bien, congeniaban perfectamente, siempre andaban juntos y divertidos, les gustaba el baile y el canto, el era muy bueno para la guitarra, los teclados y el violin y los dos cantaban, gozaban del desmadre sano, alegre.. Los dos participaban en la iglesia en todos los grupos y comisiones, y desde luego, en las tertulias. Ayudaban mucho al prójimo, al necesitado, llevando lo que podían, con recursos propios, apoyo a la gente muy humilde de los rancherías de la sierra, donde además de ayuda material llevaban ayuda espiritual a “como dios les daba a entender”, pero ellos iban, el manejando y ella a su derecha.

Hasta la fecha ella aún no se repone, a casi tres años de la partida de Cástulo; ya no tiene con quien salir, con quien bailar, con quien ir a la iglesia, con quien cantar, con quien ir a las rancherías, con quien pelear, con quien rezongar, etc, lo normal en toda pareja feliz y bien avenida. Solamente su caracter la ha sacado adelante..

La razon de su aparente encabronamiento y malestar fue por la intensa presión de esos días “prefunerarios” donde estaban “velando en vida” a su amado esposo, por una parte, y por la otra, ya fuera del aspecto romántico, el tener a una veintena de “dolientes” las 24 horas, ocupando todos los espacios de una casa con solo dos baños, tomando litros de cafe todo el día y fumando como chacuacos, también a toda hora, comiendo cajas y más cajas de galletas, asaltando el refrigerador, la cocina, todo!!!..

Me comentó tambien que no tenían privacidad, que a cualquier hora de la noche, de repente entraban a la recamara donde dormía ella con su esposo y prendían la luz “a ver como seguia el enfermo”. Y así estuvo aguantando las tres larguísimas semanas del “prefuneral” hasta la partida de Cástulo… Al fin, un día de aquellos, Cástulo pudo descansar, y ella tambien…

Conociendo las razones, cualquiera hubiera estado encabronado ¿no? y hasta con mucho menos.. Asi es la vida..

Que pasen una feliz noche y que el buen dios este con vosotros. Un abrazo..

José Bedolla Pérez

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