OpiniónTribuna LibreLa Escuela Normal frente a los atropellos del poder

En otro momento hablé un poco—casi nada en realidad— del abandono en el cual nos tienen a las Escuelas Normales, principalmente a mi querida Normal Urbana. Y es que para las autoridades estatales parecemos sólo una carga y el desapego puede entenderse porque ninguna de esas autoridades tiene vínculos con la institución formadora de docentes con mayor tradición en nuestra entidad. No hay posibilidades de que nuestra escuela avance con las claras intenciones de la...
Manuel Salvador Romero Navarronoviembre 5, 20181307 min

En otro momento hablé un poco—casi nada en realidad— del abandono en el cual nos tienen a las Escuelas Normales, principalmente a mi querida Normal Urbana. Y es que para las autoridades estatales parecemos sólo una carga y el desapego puede entenderse porque ninguna de esas autoridades tiene vínculos con la institución formadora de docentes con mayor tradición en nuestra entidad.

No hay posibilidades de que nuestra escuela avance con las claras intenciones de la SEP de mantenerla callada, sin que los trabajadores de ella hablemos de las necesidades y de lo que acontece en nuestra institución, sólo escuchan lo que quieren y lo que creen es la cultura normalista creada por autoridades enemigas de una escuela con enorme potencial, una realidad muy alejada de nuestro contexto institucional.

Nuestra escuela no está desahuciada como dijera un exsecretario de educación, más bien la tienen en el abandono los políticos educativos; cuando hay un nuevo director parece que le van a dar todo el apoyo, pero al poco tiempo se olvidan de él y de la escuela, todo se vuelve un juego de simulación.

Hasta vemos cómo las autoridades promueven acciones que entorpecen el trabajo de la formación. Como ejemplo basta un botón como se dice cotidianamente; cada año los profesores de las escuelas normales y de la UPN participamos en el estímulo al desempeño académico, donde en cierto modo se nos evalúa la productividad académica y los docentes que ganamos algún nivel se nos paga por un año determinado recurso de tipo federal. Es una beca, así nace y las disposiciones de la Secretaría de Hacienda de 2002, aclara que es la misma prerrogativa, sólo cambia de denominación.

Todo iba bien hasta el año 2017 donde la SEP empieza a imponer un impuesto a esta beca con el 30% y en algunos casos más, con el argumento de que toda percepción de los trabajadores causa impuesto. Pero esto lo hemos analizado con contadores y abogados fiscalistas y la conclusión sigue siendo la misma, esta beca no se debe de gravar porque la ley de ISR maneja excepciones y esta es una de ellas.

Los argumentos se han expuesto ante las autoridades y no hay respuesta favorable, la que dieron cuando solicitamos se nos aclarara está llena de vacíos y argumentos que evidencian la falta de cerebro y el uso de la fuerza que da el cargo en el poder. Para empezar, el argumento en la respuesta solicitada nos trata como personas morales y describen exactamente el por qué no se debe gravar la beca, pero la siguen gravando.

Por otro lado, la convocatoria suscrita cada año por la autoridad educativa estatal expresa: “su pago será en nómina especial y con cheque bancario”; sin embargo, se nos sigue pagando junto con las percepciones quincenales y por supuesto que con ello se afecta no sólo con el descuento indebido de ISR en la beca al desempeño, también en nuestras percepciones.

Otro argumento de la SEP estatal fue que no es una beca, pero en los recibos de nómina, el concepto claramente dice: 48B Becas al desempeño.

Todo esto nos lleva a pensar ¿Qué motivó a las autoridades a imponer un descuento a una prerrogativa exenta de acuerdo a la Ley del ISR? ¿Es tanta la rabia, el enfado, el disgusto hacia los profesores de la Escuela Normal? ¿Tenemos que aguantar el abuso del poder y sólo esperar a ver qué otra cosa hará nuestras autoridades al continuar con su política represiva?

Si nos quejamos, es común que digan los “políticos educativos”: “otra vez los maestros de la Normal”, pero de qué sirve si al final del camino el poder se impone y ni siquiera se dignan a escuchar lo que planteamos, la educación en Baja California Sur funciona por maestros y por trabajadores de la educación a pesar de las autoridades.

Manuel Salvador Romero Navarro

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