OpiniónSugerencias de PazeñoSembraron miedo y ahora se asustan, ¿qué esperaban, columnistas, empresarios, empresarias?

Dijo Héctor Aguilar Camín en Milenio: “La BMV cayó 4.2 por ciento el lunes del anuncio, se mantuvo estable el martes y ayer volvió a caer en 0.78 por ciento. Es la peor caída de la bolsa desde la crisis global de 2009”. Exactamente eso me dijo ayer por WhatsApp mi amigo Carlos Mota, de El Heraldo de México. En síntesis eso es lo que afirma Macario Schettino en su columna de El Financiero. En...
Redacción Pazeñonoviembre 2, 2018994 min

Dijo Héctor Aguilar Camín en Milenio: “La BMV cayó 4.2 por ciento el lunes del anuncio, se mantuvo estable el martes y ayer volvió a caer en 0.78 por ciento. Es la peor caída de la bolsa desde la crisis global de 2009”.

Exactamente eso me dijo ayer por WhatsApp mi amigo Carlos Mota, de El Heraldo de México.

En síntesis eso es lo que afirma Macario Schettino en su columna de El Financiero.

En Reforma, Jorge Suárez-Vélez repite la misma letanía: “acabamos de dilapidar vastos recursos que no volveremos a ver jamás”.

No solo los analistas mexicanos están asustados; los hombres y las mujeres de negocios, también.

¿Y qué esperaban?

Antes de la consulta popular para decidir la ubicación del nuevo aeropuerto, todos ellos emprendieron la más intensa campaña de siembra de pánico que se ha visto en nuestro país: más fuerte inclusive que la de 2006.

Nos bombardearon con la letanía de que si se cancelaba el proyecto de Texcoco, nuestra sociedad iba a entrar en la peor crisis económica de su historia.

¿Una sola obra pública cancelada es suficiente como para acabar con las bases económicas de un país tan grande como México? Desde luego que no.

Pero ese ladrido de los perros de rancho del periodismo mexicano, de los perros de rancho de las organizaciones empresariales creció tanto que, ¿podía ser de otra manera?, fue escuchado en el extranjero.

El resultado, el dólar se depreció y la bolsa se cayó.

Estamos lejos de la catástrofe, sin duda, y pronto terminará la agitación. Pero…

Analistas, representantes de empresarios, periodistas especializados provocaron el problema con su histeria y hoy están en el pánico.

Son como el niño del poema de Sor Juana: inventan al coco y luego le tienen miedo.

Si tan espantados están, deberían dejar de escandalizar y de sembrar miedo para proponer salidas al problema que generaron.

Dirán que el culpable es Andrés Manuel, pero es falso.

El presidente electo solo ha emprendido dos acciones que prometió en campaña: revisar la obra del aeropuerto en Texcoco y someterla a una consulta.

Las facultades de López Obrador como titular del ejecutivo dan para eso y para bastante más.

¿Alguien puede demostrar alguna ilegalidad en la cancelación del NAIM? ¿En la consulta? Desde luego que no.

Tampoco es ilegal sembrar miedo. Pero el que lo hace cosecha terror.

Ojalá todos nos tranquilicemos y nos pongamos ya a trabajar en santa paz.

POR FEDERICO ARREOLA / SDP Noticias

Redacción Pazeño

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